Tarta San Marcos {día de la madre}

Una madre es una madre. Llega el primer domingo de mayo, y celebramos lo maravillosas que son. Mi madre es lo más, siempre lo digo, y supongo que cada cual pensará lo mismo de su madre o, al menos, ojalá cada uno pensase que la suya es la mejor madre del mundo.

Sin embargo, ahora que soy madre, muchas veces pienso que lo maravilloso de esta aventura son los hijos. Si celebro este día con tanto cariño, no es por mi madre (que también) ni por mí misma... Es porque esos dos piojitos son los que me dan fuerzas cada día para pelear. Es por ellos por los que me levanto cada día y vuelvo a empezar, es por ellos que mejoras y creces, para ser ejemplo digno y enseñarles cosas de las que puedan estar orgullosos. 

Son esos dos pequeños que me vuelven loca los 365 días del año los que al mismo tiempo constituyen mi balón de oxígeno para no tirar la toalla tantas veces. Esos a los que llevé en mi vientre, esos a los que mimé y cuidé, y fueron creciendo hasta convertirse en unos seres tantas veces insoportables, pero sin los que ya no entiendo la existencia.

Esas dos criaturas que siento tan mías como si fuesen una parte más de mi cuerpo; por ellos daría la vida sin ni siquiera perder un segundo en pensar. Esos dos niños a los que llamo hijos, ellos dos son la razón de que yo celebre este día, por ellos y para ellos, porque son ellos los que me hacen madre cada día.

Madre no es la que pare, decía aquella frase. Quiero ser madre de diario, de lavar la colada, de dar tirones al desenredar el pelo, de frotar en las rodillas porque no se va el negro. De decir frases de madre, de esas que ya decía la madre de mi madre.

Este día de la madre, queridos hijos míos, es vuestro. Gracias por estar aquí.


Tarta San Marcos

Ingredientes:
Para el bizcocho:

  • 120 g de harina.
  • 120 g de azúcar.
  • 4 huevos.
  • una pizca de sal.
  • 1 cucharadita de levadura química.

Para el almíbar:

  • 100 g de azúcar.
  • 100 ml de agua.
  • un chorrito de brandy.

Para el relleno y los laterales:

  • 400 ml de nata para montar.
  • 2 cucharadas soperas de cacao en polvo.
  • 150 g de azúcar glas.

Para la cobertura de yema:

  • 150 g de azúcar.
  • 50 ml de agua.
  • 4 yemas.
  • 1 1/2 cucharadas de maizena.

Para decorar:

  • almendras tostadas fileteadas para decorar.


Preparación:

El bizcocho:

1. Precalentamos el horno a 180ºC. 

2. Montamos los huevos con el azúcar, con unas varillas o con ayuda de la thermomix (en velocidad 3 1/2 hasta que veamos que está completamente montado). Después añadimos poco a poco la harina, con la sal y la levadura. Mezclamos con movimientos envolventes, procurando que no pierda aire la masa. 

3. Vertemos la masa del bizcocho en un molde de unos 20 cm, el fondo cubierto con papel, y las paredes engrasadas con mantequilla. Horneamos entre 30 y 40 minutos a 180ºC.

4. Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

El almíbar:

1. Calentamos el agua con el azúcar. Cuando hierva, añadimos el brandy y dejamos reducir unos 5 minutos. Dejamos que se enfríe y reservamos hasta el momento del montaje.


La cobertura de yema:

1. En un cazo ponemos el azúcar y el agua para hacer un almíbar. Dejamos que hierva unos 5 minutos y apartamos del fuego. Dejamos que se temple un poco.

2. Mezclamos las yemas con la maizena con ayuda de unas varillas, para que no forme grumos. 

3. Añadimos el almíbar templado muy poco a poco a las yemas, mientras mezclamos. Ponemos esta mezcla al fuego de nuevo, y la dejamos cocer hasta que espese. Es importante que esté bien espesa o se nos escurrirá por los bordes de la tarta.

4. Reservamos en un cuenco, tapado con papel film, hasta el momento de montar la tarta.

El relleno:

1. Montamos los 400 ml de nata con el azúcar. Reservamos una pequeña porción para los laterales, nos ayudará a adherir las almendras laminadas.

2. Dividimos la nata restante en dos partes, a una de ellas le añadimos las dos cucharadas de cacao en polvo para hacer el relleno de nata trufada. Mezclamos con las varillas hasta que se haya integrado bien.


El montaje:

1. Cortamos el bizcocho en tres planchas horizontales, aproximadamente del mismo tamaño.

2. En el plato en el que vayamos a servir colocamos la primera plancha y mojamos el bizcocho con un poco de almíbar de brandy.

3. Distribuimos por encima el relleno de nata montada.

4. Colocamos la segunda plancha, y volvemos a ponerle un poquito de almíbar.

5. Distribuimos el relleno de nata trufada.

6. Mojamos con almíbar el tercer bizcocho y lo colocamos encima de la tarta.

7. Con cuidado, cubrimos con la cobertura de yema la parte superior de la tarta. 

8. Repartimos la nata que habíamos reservado por los laterales de la tarta con ayuda de una espátula y adherimos (con mucha paciencia) las láminas de almendra tostada.

9. Dejamos enfriar en la nevera, un par de horas por lo menos, para que se asiente bien la tarta. Cuanto más fría esté, más fácil será cortarla sin desmoronarla.


Montse NoSinMiTaper

3 comentarios:

  1. Maravillosa! y punto... parabéns mamá! :)

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  2. Hace una hora que he desayunado pero no me importaria nada nada dar cuenta de un trozo ,te ha quedado espectaculaaaar y seguro que sabia mejor , en casa no dejarian de hacerte la ola.
    Bicos mil wapa.

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  3. Con semejante declaración de amor, a ver quien se resiste a esta tarta! todo un clásico que has interpretado genial :)

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