Borsch {una receta de libro}

Ya sabéis que soy una bloguera gastronómica, o lo que quiera dios que yo sea, un poco sui generis. Tanto os hablo de las virtudes nutricionales de las habichuelas como os cuento una historia extravagante que me sucedió en el supermercado. Soy así, muy my way, pero si algo he aprendido en estos aún no dos años de bloguerismo, es que uno debe ser lo que es, porque esa autenticidad es la que da el sello diferenciador de unos blogs a otros; ni mejor ni peor, sólo diferente.

Bien, pues hoy no he podido resistirlo más, llevo casi un año dándole vueltas a una sección en este blog. No sé cada cuánto, ni cómo, ni de qué voy a hablar en ella. Sí sé que en ella van a tener cabida mis dos grandes pasiones (tengo alguna más, que ya iréis descubriendo): la cocina y la literatura.

¿Os habéis planteado cuántas veces van de la mano? De hecho es raro que en un libro no se hable, se mencione o se profundice en el tema de la gastronomía... Así que, esta nueva sección, "Recetas de Libro" caerá cuando lea algún libro que me apetezca contaros o recomendaros, y por supuesto, cuando además de ese libro pueda sacar una receta...

El autor del libro de hoy es Juan Gómez-Jurado y, he de admitirlo, es una de mis debilidades. Antes cuando era joven, leía todo lo que caía en mis manos; ahora, a un paso de los cuarenta, me he hecho exquisita, y leo lo que me gusta. Y Gómez-Jurado me encanta. Así que sabía de antemano que "Cicatriz" era un caballo ganador.

Intriga, acción, crímenes y oscuros secretos... Irremediablemente la historia te atrapa, no sólo con un argumento espléndido, sino con un desarrollo sublime de la historia y un manejo extraordinario de la lengua... ¿Cómo no iba yo a adorar este libro?

-¿Tú me quieres?
Me arrepiento en cuanto las palabras salen de mi boca, pero es demasiado tarde. Irina se gira hacia mí.
-Te lo diré si antes me respondes tú a pregunta. ¿Qué es el amor?
(...)
-Cuando creces comprendes que amar es otra cosa. Amar es necesitarse. Amor es necesidad.
(...)
-Yo te amo, Simon.
Se retira y vuelve a besarme de nuevo, un beso más largo, hambriento.

Una muchacha rusa, con una cicatriz en la mejilla, guarda un terrible secreto y un oscuro pasado; no podía ser de otra manera que la receta escogida hoy es una sopa de remolacha, llamada Borsch, muy tradicional de Rusia. Su verdadero origen se sitúa en Ucrania, y su popularidad se ha extendido por numerosos países del este, cada uno con pequeñas variantes, aunque todas suelen llevar remolacha, que es lo que aporta ese color púrpura tan apetecible. Se suele acompañar con una especie de nata agria llamada smetana, y que fácilmente podemos sustituir por crème fraîche o yogur griego.

Mucho más que una sopa, es un trocito de cada familia rusa, de la historia de un país, de la cultura y del talante de un pueblo. Maravillosa, no se puede uno quedar sin repetir. Igual que no nos podemos quedar sin leer este libro que os recomiendo hoy, un thriller de esos que dejan cicatriz...


Borsch

Ingredientes para 4-6 personas

  • 5 patatas en trozos no demasiado pequeños.
  • 1 zanahoria más bien grande, rallada gruesa.
  • 1 tallo de apio, en trocitos menudos.
  • 1/2 pimiento verde, en daditos.
  • 1 diente de ajo, picado.
  • 2 remolachas medianas, ralladas gruesas.
  • 300 g de col o repollo, cortado en tiras finas.
  • 2 cucharadas de tomate triturado.
  • 1 cucharadita de vinagre balsámico.
  • 1 litro y medio de caldo vegetal.
  • sal y pimienta al gusto.
  • 1 cucharadita de comino en grano.
  • perejil y eneldo picados.
  • aceite de oliva.
  • crème fraîche o yogur griego para servir.



Preparación:

1. Ponemos el caldo en una cazuela amplia a hervir, con las patatas y el apio.

2. Mientras tanto, en una sartén, calentar un poquito de aceite. Rehogamos la cebolla y, cuando esté blandita, añadimos el pimiento, la zanahoria, el ajo y la remolacha. Dejamos que se vaya pochando todo. Casi al final, cuando todas las verduras estén bien rehogadas, añadimos el tomate triturado y el vinagre balsámico. Dejamos rehogar un par de minutos más y añadimos al caldo junto con el repollo en tiras finas. Si vemos que está muy espesa la sopa, añadimos un poco más de agua o caldo.

3. Dejamos que se vaya cociendo a fuego lento, una media hora, hasta que el repollo esté bien tierno. Salpimentamos al gusto, y añadimos la cucharadita de comino en grano y un poco de perejil y eneldo picados.

4. A la hora de servir, en cada cuenco individual, añadimos un poco de crème fraîche o yogur griego, aunque lo tradicional es poner smetana, una especie de nata agria muy tradicional de la cocina de Europa Central y Oriental.



Montse NoSinMiTaper

1 comentario:

  1. Me parecen fantásticas, tui idea y la receta. Da gusto leerte.
    Un abrazo

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