Helado de sandía

Se avecinan tiempos de cambio. Y no sólo porque ha cambiado el tiempo aquí por el norte y hemos tenido un fin de semana pasado por agua. Estoy en ese momento de la vida en que ves con claridad que las circunstancias están cambiando, y aunque no me desagrada la nueva situación, sí que me impone un poco de respeto.

Ley de vida, decía mi madre. Aún ayer era un garbancito, digo yo. Y mi niña (uf, mi chica) está graduándose de la primaria, y el curso que viene irá al instituto... ¡¡Al instituto!! Aún me parece tan pequeña...

Cierto es que yo siempre he sido muy "mamá gallina" con los dos piojos, quizás a lo mejor demasiado, no lo sé. Pero también es cierto que mi niña es un espíritu libre (como su madre), con mucho carácter, muy independiente y con las ideas muy claras a la que es difícil domar (mal que me pese, como su madre). 

Ahora me encuentro que llega poco a poco la hora de que intente volar por sí misma, el momento en el que tengo que confiar en que los instrumentos que le hemos proporcionado su padre y yo a lo largo de estos años de primaria le sirvan para ir creciendo como persona, cada vez de forma más autónoma... 

Respira hondo, cuenta hasta cien, cierra los ojos... y lánzate al vacío. Ir soltando poco a poco las amarras, y esperar que todo vaya bien...

La receta de hoy es para mi chica. Porque (como su madre) es ligeramente extravagante... Su helado preferido... Ni la vainilla, ni el chocolate, ni la fresa... A ella le gusta el helado de menta con chocolate y el helado de sandía. Porque, ya lo dije, es una niña con ideas propias, que no se deja arrastrar por las masas juveniles. Porque es especial (y lo digo, porque soy su madre, qué voy a decir...) y no podía querer lo mismo que todas sus amiguitas. Así que, cuando empecé la temporada de helados, con el helado de violetas, que también le encantó (¡como no!) me pidió que el siguiente helado fuese este. Dicho y hecho. 

Os va a encantar... Es cremosito, ya que es helado, y no sorbete, pero muy muy refrescante... Y con las pepitas de chocolate... mmmmm, una delicia. 



Helado de sandía

Ingredientes:
  • 500 g de sandía, sin piel ni pepitas.
  • 200 g de azúcar y 75 g de azúcar invertido (si no lo usamos, sustituimos por azúcar normal).
  • 400 ml de nata para montar (35% materia grasa).
  • 100 g de pepitas de chocolate (yo las puse de chocolate con leche).
  • 1  cucharadita de esencia de vainilla.



Preparación:
1. Triturar la sandía, ya sin piel ni pepitas, junto con el azúcar normal y el azúcar invertido (si lo utilizamos) y la vainilla.

2. A continuación, montamos ligeramente la nata con ayuda de unas varillas; simplemente queremos una nata semimontada, así que no necesitamos que esté completamente firme.

3. Mezclamos cuidadosamente la sandía con la nata semimontada, con cuidado de que no se nos baje. 

4. Introducimos en el congelador durante aproximadamente 1 hora. Pasado este tiempo, vamos removiendo cada 30-45 minutos, para ir deshaciendo los cristales que se formen al congelar.

5. Al cabo de 3 horas aproximadamente, cuando veamos que ya está cremoso y casi tiene la textura adecuada, le añadimos las pepitas de chocolate, y dejamos en el congelador, hasta el día siguiente, para que se asiente.


Aquí al final, con la boquita pequeña, os voy a dejar el enlace a la entrevista que me hizo Tito para Las Salsas de la Vida, porque es de esas cosas en la vida que tocan el corazón, y porque no habrá posts en este mundo blogueril para contar lo feliz que fui el viernes al verla publicada ni la ilusión LOCA que me hizo. No dejéis de visitarla, porque además de que hago un sirope de hierbabuena y albahaca buenérrimo, en ella va un pedacito de mi corazón.


Montse NoSinMiTaper

3 comentarios:

  1. pero que rico y cremoso helado! ademas cargadito de vitaminas, me encanta! bicos

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  2. Ay, Montse, qué bien me cae esa cachorrita tuya (nota: mi helado favorito ha sido siempre el de menta, por lo que me he ganado unas cuantas miradas de extrañeza en la vida... Partiendo de esa premisa, si a ella también le gusta el de sandía, confiaré ciegamente en ella y me pondré manos a la obra en breve).

    Ser madre es ir adaptándose todo el rato a la evolución de los cachorritos, ay, qué vértigo da la palabra instituto. Besos animosos. Ponte un cuenco de helado de menta y dale a probar el de hierbabuena ;) que se parece mucho al de menta (a la cachorrita pequeña y a mí nos ha encantado, otra rarita, la mía, para el club de las contracorriente, jiu jiu jiu)

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  3. Ay, madre!!! Yo también tengo una con "espíritu libre", ya desde pequeñita apuntaba maneras, siempre libre, a su aire.. con 18 años juega al futbol que no te digo ná, y su ilusión ir a Brasil, por lo que ha aprendido "portugués" ella solita. Y a ella el helado favorito: el de mango.
    Besos

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