Charlotte de vainilla y frambuesas

Un mes más, llega el día 20, y con él llega el Desafío en la Cocina. Este es el segundo mes que participo, y nos tocaba un reto dulce. Pero además es un reto muy especial, porque el Desafío cumple nada más y nada menos que ¡¡tres añitos!! Muchas recetas y muchas cosas habrán pasado desde los comienzos... Yo me alegro de haber llegado a tiempo de celebrar esta fiesta junto con mis compis de desafío...

Después de días de incertidumbre y votaciones "a ciegas" llegó la hora de conocer a qué nos enfrentábamos. Debíamos realizar una "Charlotte Cake" o una "Charlotte Royal". Un escalofrío recorrió mi espalda, estas tartas tan elegantes me parecía a mí que tenían que ser dificilísimas.

Aparte de esto, teníamos que cumplir con un requisito ineludible. Nuestra tarta debía tener una vela (o tres) para celebrar el cumpleaños. También se nos sugería que podíamos salir en la foto. Este es un tema espinoso. Ningún miembro de mi familia se prestó a sacarme una foto decente (lo del selfie con la tarta en la mano fue mission impossible, que ni Tom Cruise en sus mejores tiempos lo hubiese logrado). Tenga una familia para esto, todos como caníbales esperando a que cortase la tarta y ni una mísera foto. En fin. Cría cuervos...

Al lío, que me lío. En cuanto al origen de esta tarta, como suele suceder, hay teorías diversas. Parece ser que la primera charlotte, que entonces se servía templada, fue creada en honor a la reina Carlota de Inglaterra.

Se cuenta la historia de Jorge III de Inglaterra, recién subido al trono con 22 añitos, tras fallecer su padre. El muchacho, no se había planteado aún el casarse, estaba en su momento picaflor, pero ya le había echado el ojo a alguna lady (o a varias) guapetonas de la Corte. Pero, hete aquí, que su madre, la reina madre, junto con sus asistentes, tenían unos planes diferentes. Ellos escogieron a Sofía Carlota de Mecklenburgo-Strelitz, que por aquel entonces contaba con diecisiete añitos. 

Las malas lenguas (y los retratos) cuentan que la reina no era precisamente agraciada pero, era una apasionada de las artes (Bach era su profesor de música, y Mozart compuso una obra para ella), extremadamente culta y con una educación exquisita. Tanto, que el pequeño saltamontes picaflor se enamoró perdidamente de ella, y cuentan que jamás le fue infiel. 

Tras este episodio, los franceses le dieron una vuelta de hoja y empezaron a servirla rellena de crema, fría... 

En fin, esta lección de historia, que no pretendía serlo, para animaros a que hagáis esta tarta... Aunque ciertamente es laboriosa, si compráis los bases de bizcocho hechas, ni siquiera necesita horno ¿no os parece laboriosa? En cuanto al relleno, yo me quedé con uno clásico, suave y muy elegante, pero podéis rellenarla de lo que más os guste, ¡hay multitud de posibilidades!

No me enrollo más. Si habéis llegado hasta aquí, sois lectores valientes, disfrutad de la receta. Si os habéis saltado la introducción, habéis hecho bien, caramba, que cuando me lío no hay quien me pare.

Charlotte de vainilla y frambuesas


Ingredientes (para un molde de 20 cm):

  • 200 g de bizcochitos.
  • 2 planchas redondas de bizcocho de 18 cm de diámetro.
  • 3 yemas y 3 claras de huevo.
  • 1 brick pequeño de nata para montar (200 ml).
  • 1 cucharadita de maizena.
  • 250 ml de leche.
  • 3 hojas de gelatina.
  • 120 g de azúcar.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 250 g de frambuesas.


Preparación:
1. Lo primero que tenemos que hacer es cubrir nuestro molde desmontable con papel film, así nos aseguraremos de que podremos retirar nuestra tarta del molde sin contratiempos. Yo, además, para facilitar el ponerla en un plato o fuente y que el bizcocho no se me pegase al film, le puse una bandejita de cartón del diámetro del molde por encima del film.

2. Colocamos un círculo de bizcocho en la base. Este bizcocho podemos comprarlo ya hecho, o hacerlo en casa. Lo más fácil es hacer una plancha de bizcocho genovés (os dejo aquí el enlace a la receta que yo utilicé) y de esta plancha recortar dos círculos un poquito más pequeños que el molde. 

3. Recortamos un poquito la base de los bizcochitos para que asienten bien, y los vamos encajando todo alrededor del bizcocho, procurando que queden juntitos. Si para el último no nos queda espacio suficiente, podemos recortar un poquito un bizcochito por los lados, hasta que tenga el tamaño adecuado. Reservamos.

4. Para hacer la crema de vainilla, lo primero ponemos a remojo en agua fría las tres hojas de gelatina. 

5. Separamos las yemas y las claras. Mezclamos bien las yemas con el azúcar, cuando está bien batido, le añadimos la esencia de vainilla, la maizena y después, poquito a poco, le vamos añadiendo la leche.

6. Ponemos esta mezcla al fuego, no demasiado fuerte. Removemos constantemente, hasta que empiece a hervir, dejamos un minuto y retiramos del fuego, veremos que la mezcla ha espesado. Seguimos removiendo un par de minutos más, fuera del fuego, para asegurarnos de que nos queda una crema muy suave. Escurrimos bien las hojas de gelatina y las añadimos a la crema. Mezclamos muy bien, y dejamos templar.



7. Mientras tanto, montamos por un lado las 3 claras que habíamos reservado, y por otro los 200 ml de nata.

8. Cuando la crema de vainilla se haya templado lo suficiente, la mezclamos primero con la nata montada y después con las claras. Es importante mezclar despacio, sin batir, con movimientos envolventes para que no se bajen demasiado la nata ni las claras.

9. Cubrimos el fondo de la tarta con una capa de frambuesas (utilizaremos aproximadamente la mitad), y le ponemos la mitad de la crema por encima. Con cuidado de no apretar demasiado, colocamos el segundo círculo de bizcocho, y el resto de la crema. Queda más bonito, para mi gusto, que la crema quede más baja que los bizcochitos, que no llegue hasta el borde, como si fuese una cestita.

10. Reservamos en la nevera, al menos 3 horas, pero lo mejor es dejarla hasta el día siguiente.

11. Antes de servir, desmoldamos con cuidado, y decoramos con las frambuesas que habremos reservado. 



No me puedo despedir por hoy sin pediros que pinchéis en el logo de Desafío en la Cocina, porque encontraréis multitud de Charlotte Cakes para chuparos los dedos, hasta los de los pies. ¡¡Feliz tercer cumpleaños!!








Montse NoSinMiTaper

12 comentarios:

  1. ¡Qué pintaza! Me encanta ese contraste de vainilla y frambuesas. De hecho, la vainilla es uno de mis sabores preferidos. Te felicito, te ha quedado preciosa. Dan ganas de comerla y cuando se acabe, volver a hacerla. jajaja Un besazo

    ResponderEliminar
  2. Estupenda tarta esta Montse y que sepas que yo me leo desde el principio al fin letra a letra que la introducción es siempre muy importante. Lo único que no me queda claro quien era el infiel si él o ella, me he liado :-o

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bea, pues si no me enteré yo mal, ninguno de los dos fue infiel. Él era, como muchos príncipes de su época un poquillo picaflor, hasta que la conoció a ella, que era una mujer con un gran interior lleno de apasionante sabiduría... y algo más, porque tuvieron muchísimos hijos ;) jajajajaja Me alegra saber que alguien se lee mis divagaciones, gracias, Bea. Un besote.

      Eliminar
  3. Me ha encantado. Nunca la habia visto con el bizcocho, así debe ser una sorpresa al cortarla porque parece que todo sea crema.

    ResponderEliminar
  4. que bonita y con ese relleno de vainilla tiene que estar deliciosa, bicos

    ResponderEliminar
  5. Qué bonita! Seguro que con frambuesas está buenísima, tendré que probar.
    Besos.

    ResponderEliminar
  6. diossssssssss la foto última del corte me ha "matao" uffffffffff!! tiene que estar impresionante. Besotes mil.

    ResponderEliminar
  7. ummmm rica, rica de vedad, se ve deliciosa!!!!
    Besos

    ResponderEliminar
  8. deliciosa!!! que pintaza tiene ese corte, dan ganas de meter la cuchara!

    ResponderEliminar
  9. UUmm que mezcla de sabores tan rica!! ya me gustaria probar un trozo. Bs.

    ResponderEliminar
  10. Jajaja, te estaba tratando de imaginar con la tarta en una mano y con la cámara en la otra intentando "autorretratarte". Vamos a tener que comprarte un palito de esos de selfies para la próxima. Y si nos, castigas al "personal" y no les dejas ni oler la tarta, jajajaja.
    Ahora en serio, me ha encantado tu versión además de que el corte se queda espectacular. Un besazo

    ResponderEliminar
  11. Ayyyy Montsiña! Si es que desde luego, que gentecilla, ni una mísera foto, pero pa zamparse la tartita en sí, haciéndo cola!!! jajajaja
    Menuda pinta tiene, y el contraste de sabores debe ser lo más! Muackkk

    ResponderEliminar

Instagram