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¿Te apetece un dulce?

Galletas de M&M's

Una de nuestras actividades familiares favoritas es meternos entre fogones, sobre todo durante el verano. Cocinar con niños es una experiencia muy gratificante, sobre todo si se escogen recetas en las que los peques puedan llevar la voz cantante y puedan seguir casi todo el desarrollo por sí mismos. Es una manera fantástica de buscar entretenimiento para los largos días de verano, para los fines de semana lluviosos o cualquier momento en el que estén aburridos. 

Las galletas son una de las recetas más resultonas, ya que habitualmente llevan ingredientes sencillos y se elaboran en frío, con lo que los niños pueden elaborarlas ellos solos; únicamente necesitarán ayuda de un adulto a la hora de hornear las galletas y manipularlas calientes, ya que no queremos que se quemen. 

Después de prepararlas, podrán presumir ante sus amigos y ante otros familiares de haber hecho ellos mismos las galletas que se sirven con el café, y eso les hace sentir muy importantes, ya que seguramente, con estas galletas tan ricas, recibirán muchos halagos. 

En nuestra casa, las galletas caseras son casi permanentes, nos encantan. Una vez que coges el gusto a prepararlas, nunca más volverás a comer con el mismo placer las galletas industriales. Además igual que son ideales para niños, son tan sencillas de preparar, que no valdrá esa excusa de que se os da mal la cocina... ¿Os animáis a preparar esta delicia?


Galletas de M&M's

Ingredientes para 25 galletas

  • 100 g de azúcar moreno.
  • 100 g de azúcar blanco.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 175 g de mantequilla {a temperatura ambiente}.
  • 1 huevo y 1 yema.
  • 300 g de harina.
  • 1 pizca de sal.
  • 1 cucharadita de levadura química.
  • unos 200 g de grageas de chocolate {tipo M&M's o Lacasitos}.


Preparación:

1. En un bol amplio, ponemos el azúcar moreno, el azúcar blanco, la esencia de vainilla y la mantequilla a temperatura ambiente. Mezclamos, con cariño, si nos están ayudando los peques pueden hacerlo con ayuda de una espátula, o con las manos si se sienten más cómodos {¡siempre las manitos bien limpias!}.

2. Batimos ligeramente el huevo con la yema extra para que sea más fácil de integrar y lo añadimos al bol. Seguimos mezclando hasta que esté bien integrado.

3. Añadimos la harina, la sal y la levadura química {tipo Royal}. Seguimos mezclando hasta que la harina esté integrada, no más. Sigue siendo una masa un poquito pegajosa, pero no añadáis más harina, lo único que conseguiremos será que las galletas queden más duras. Metemos esta masa en la nevera, dentro de una bolsita o envuelta en papel film. Reservamos en frío un mínimo de 30 minutos. Cuanto más fría esté, más fácil será de manipular.

4. Precalentamos el horno a 180ºC, y cubrimos la bandeja de horno con papel antiadherente. 

5. Vamos formando bolitas, ni muy grandes ni muy pequeñas con la masa, a esto nos pueden ayudar también los peques de la casa. Esta cantidad de masa llega para unas 25 galletas. Vamos poniendo las bolitas un poquito aplastadas {¡¡sólo un poquito!!} en la bandeja del horno, bastante separadas entre sí, se expanden un montón al hornear. Yo suelo poner 9 galletas en cada bandeja, para que os hagáis una idea.

6. Encima de cada bolita colocamos siete grageas de chocolate, las que hayamos escogido, procurando combinar los colores; a los niños pequeños les encanta esta parte. Hay que poner las grageas muy juntitas en el centro, como si se tratase de una flor, porque luego al expandirse la galleta se separan. 

7. Horneamos a 180ºC durante 10-12 minutos. Vigilamos especialmente la primera hornada, porque dependerá de cada horno el tiempo que les lleve estar lista. Tienen que estar ligeramente doradas por abajo, no os preocupéis aunque estén blanditas y parezca que no están hechas. Hay que manipularlas con cuidado mientras están calientes, pero endurecen al enfriar.

8. Una vez que estén frías, podéis guardarlas dentro de una lata hermética y procurar que os duren... si lo conseguís, me avisáis. 



Además, con esta receta, especial para elaborar con los peques de la casa, colaboro con la página Galicia Con Niños, una página con muchísimas ideas para que los peques sean muy muy felices en nuestra compañía, y nosotros, en la suya.

Salmón con salsa de calabacín {a la plancha Simogas}

Trabajando a tope necesito recetas que se preparen rápido, que sean sencillas, que no me exijan recoger un montón de cacharros después. Cocinar a la plancha es mi solución para seguir comiendo bien durante el verano, porque mientras el resto de la humanidad está de vacaciones, yo trabajo más que nunca. El turisteo es así.

No penséis, de todos modos, que estoy entonando una queja... No, no, no... Yo adoro mi trabajo; paso el invierno como un oso, hibernando, esperando a que llegue la primavera y el buen tiempo para turistear de nuevo... Ser guía de turismo no es nada fácil, en contra de lo que mucha gente puede pensar. Hay momentos que se presentan complicados, y hay que saber resolverlos con una sonrisa de oreja a oreja. En mi caso, que soy borde y mordaz por naturaleza, requiere además de altísimas dosis de entrenamiento zen... 

Así que después de pelear con turistas, lo mejor al llegar a casa es disfrutar de una comida sabrosa como la que os traigo hoy. La salsa de calabacín, se la copieteo a mi querido Tito de Las salsas de la vida, y es que con los pescados a la plancha es de morirse. Probadla, no os va a defraudar.


Salmón con salsa de calabacín {a la plancha Simogas}

Ingredientes:

  • 1 o 2 rodajas de salmón por persona.
  • sal.
  • pimienta negra molida.


Para la salsa de calabacín:

  • 25 g de cebolla.
  • 80 g de calabacín.
  • 50 ml de leche.
  • 50 ml de nata líquida para cocinar {18% materia grasa}.
  • aceite de oliva.
  • sal.
  • pimienta negra molida.
  • unas hojas de albahaca fresca.


Preparación:

1. Primeramente preparamos la salsa. Para ello, ponemos en un cazo pequeño un chorrito de aceite de oliva y sofreímos, a fuego suave, la cebolla picada. No debemos dejar que se dore. Cuando empiece a estar blandita y transparente, añadimos el calabacín en daditos pequeños, sin pelar. Dejamos que se sofría unos 5 minutos.

2. Añadimos la leche y dejamos que se cueza a fuego lento unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando casi todo el líquido se haya evaporado, añadimos la nata y dejamos cocer 5 minutos más.


3. Pasamos al vaso de la batidora, añadimos sal, pimienta y las hojas de albahaca al gusto. Trituramos hasta conseguir una salsa fina. Podemos ajustar la textura de la salsa con un poquito de leche, si nos gusta menos espesa.

4. Calentamos la plancha Simogas Rainbow Electric a 200ºC. Podemos poner un papel de horno sobre la plancha para evitar que el pescado se rompa al darle la vuelta, ya que es más delicado que la carne. No olvidemos poner una fina capa de aceite de oliva sobre el papel.  

5. Salpimentamos el salmón y ponemos sobre la plancha caliente, 2-3 minutos por cada lado. Servimos con la salsa y, por ejemplo, con unas patatas hervidas con brécol.





Mi Caja Degustabox {junio 2016}

Este ha sido uno de esos meses en los que todo me pilla a traspié. El fin de curso de los peques es siempre matador; cien mil cosas de las que estar pendiente, y encima, ahora nos tocará vivir un periodo de adaptación para acostumbrarnos a estar los tres en casa de nuevo... 

En momentos complicados, siempre es de agradecer algo que rompa la rutina y sirva como válvula de escape. En esta ocasión, la Caja Degustabox de Junio ha sido ese momento especial que nos ha permitido liberar tensiones. Ha llegado en un día especialmente tenso, el primero de las vacaciones de verano y, mientras abríamos la caja e íbamos comentando su contenido, hemos cambiado el ceño fruncido por una amplia sonrisa. Sólo por estos momentos, ya me parece que vale la pena.


Degustabox es una caja sorpresa de productos de alimentación que puedes recibir cada mes en tu casa por tan sólo 14,99€, un precio siempre inferior al precio que tiene el contenido en el mercado. Cada mes, entre 10 y 15 productos, cuidadosamente seleccionados y siempre de primeras marcas, llegarán a tu hogar para que conozcas esos productos novedosos, diferentes o que han sido recientemente lanzados al mercado. Además, la suscripción a Degustabox no tiene permanencia, tú decides cómo gestionar tu suscripción.

Además, tan sólo por ser seguidor de No sin mi taper, puedo ofrecerte un fantástico código descuento. Cuando realices tu suscripción a Degustabox desde su página web, simplemente tendrás que insertar el código XUAJW para conseguir tu primera Degustabox por tan sólo 9,99€ (gastos de envío incluidos).

En cuanto al contenido de este mes, la verdad es que hay algunos productos que han apasionado a los peques (siempre se lanzan a por la bollería, dulces y chocolates) y algún otro que a mí me ha hecho tilín.


En casa, el producto estrella de la caja han sido estos Donettes Limonettes, un sabor exclusivo para el verano, que además de novedoso, resulta refrescante y diferente. Nosotros los hemos consumido directamente de la nevera, ¡¡y nos han encantado!!

Os detallo a continuación el contenido de la Degustabox de Junio:


  • Vinagre balsámico de Módena Borges, que se caracteriza por su gran calidad y su sabor dulce con notas a barrica de roble (1,99€).
  • Little Lomo de El Conchel, un novedoso snack de lomo curado con sabor natural y tradicional, en un formato ideal para degustarlo en cualquier situación (1,39€).
  • Bebida de Chufa LIGHT de Costa, con Stevia. Todo lo bueno de la horchata pero con el 90% menos de azúcares y el 66% menos de calorías. Sin lactosa y sin gluten. (1,71€).
  • Donettes "Limonettes", recubiertos de una refrescante capa con sabor a limón, el buen rollo y la frescura del verano (1,60€).
  • Michel et Augustin, unas galletas de gran calidad que te sacarán una gran sonrisa (2,40€).
  • Qé! María Cañera, una caña con cobertura y relleno de crema con sabor a galleta María (1€).
  • Qé! Palmera Veranete, una nueva variedad que combina la masa hojaldrada con una cobertura ligera con toques cítricos (0,85€).
  • Agua Fría de Té verde al Maracuyá de Pompadour, con un sabor tropical, una infusión para disfrutar fresquita (2,55€).
  • Ligeresa Original, para disfrutar de los platos del verano sin preocuparnos por las calorías (2,19€).
  • Zumo 100% exprimido de piña y uva Don Simón, con todo el sabor natural, ideal para las meriendas y almuerzos de los peques (2 x 0,30€ = 0,60€)
  • Wug, revitaliza cuerpo y mente, un chicle revitalizante que ayuda a aliviar los síntomas de la resaca, dolor de cabeza, náuseas y cansancio ocasional, con sabor a piña (2,50€).
  • Moho Manzana Verde, la primera sidra orgánica 100% natural, en uno de sus sabores más exitosos (2€).
  • Nescafé Vitalíssimo, en versión natural y descafeinado. Un café soluble con gran sabor y aroma cuyo contenido en magnesio te ayuda a sentirte más vital (2 x 1€ = 2€).

Si te gusta el contenido de esta caja Degustabox y te apetece recibir una en tu casa, simplemente tienes que pasarte por la página de Degustabox y suscribirte desde allí. Además si haces uso del código descuento XUAJW, recibirás tu primera Degustabox por tan sólo 9,99€.

Recuerda que Degustabox está en Facebook, Twitter e Instagram. Desde estas redes sociales podrás seguir todas sus novedades y enterarte de todas las ofertas y concursos. ¡¡No te pierdas nada!!


Coca de Sant Joan

Hace ya muchos años que los ciclos de mi vida giran en torno al comienzo y el fin de los cursos escolares. Hace ya muchos años que dejé de ser yo-yo-y-solamente-yo para comenzar a ser mi-familia-y-yo. No es una losa sobre mi vida, en contra de lo que a muchos les pueda parecer. He disfrutado mucho, sigo disfrutando, de ser, al menos en un ochenta por ciento de mi tiempo, la mamá de. Mami en casa, cuidando a sus polluelos.

Quizás mucha gente piense que he sacrificado muchas cosas muy importantes. Mi carrera, mi vida, mi independencia, mi identidad. Yo considero que el hecho de sacrificar lleva implícito el sentimiento de pérdida. Y yo no he perdido. He ganado mucho. Así es como lo siento, aunque estas situaciones (y todas las demás, claro), cada uno las vive de un modo muy particular.

Así que hoy, primer día de vacaciones escolares, es el fin de un ciclo. Un descanso para recuperar fuerzas y enseguida, antes de que podamos pestañear un par de veces, estaremos en septiembre comenzando un nuevo ciclo. Es por tanto el momento de hacer balance, quizás también en este rinconcito virtual.

Este blog, al igual que hice el verano pasado, no cierra por vacaciones, aunque el ritmo de publicaciones seguirá el ritmo familiar, más tranquilo, pausado, porque al fin y al cabo, este pedacito de mi vida, es ni más ni menos que eso, un pedacito de mí.

En este año, han sucedido tantas tantas cosas en mi vida, una vuelta de 180º, lo de fuera adentro, lo de dentro afuera... La vuelta al ruedo laboral, la entrada en el instituto de la piojilla mayor, achaques de salud variado. Han llegado amigos, han desaparecido otros, otros siguen aquí al pie del cañón... Nunca, nunca, me gusta sacar conclusiones negativas. Los que se han ido, porque tenían que irse. Los que han llegado, para aprender algo nuevo. Los que permanecen, porque deben ser una parte de mi vida.

Cierro los ojos, respiro hondo y sigo adelante. Porque la vida es eso, un día a día, una sonrisa nueva cada mañana, disfrutar de lo que nos ofrece en cada momento, sacando el máximo partido a nuestros recursos para ser felices...

La coca de Sant Joan es un dulce típico de Cataluña que se degusta la noche del 23 al 24 de junio, durante la celebración del solsticio de verano, llena de magia, misterio y secretos. La noche más corta del año está llena de leyendas en nuestro país, celebraciones de origen pagano que tienen como centro el fuego, la purificación a través del agua, el culto al sol...

Alrededor de esta fiesta mágica han surgido también multitud de tradiciones gastronómicas, y entre ellas se encuentra esta coca dulce tan típica. Por encima puede llevar azúcar y frutas confitadas de diversos tipos o, como en este caso, crema pastelera que, en casa, nos encanta. 

Lo mejor es elaborar la crema y el prefermento el día anterior, ya que estas masas de levado largo requieren bastante tiempo y en un día sólo nos veremos apurados si queremos hacer todo. La crema tiene que estar bien fría, si la ponemos caliente sobre la masa levada, probablemente echaremos a perder nuestra coca. 

Si tenéis panificadora, no dudéis en hacer esta receta, no da trabajo ninguno. Si no tenéis panificadora, tampoco da trabajo, pero tendréis más que limpiar en vuestras cocinas.


Coca de Sant Joan

Ingredientes:
Para la crema pastelera:
  • 3 yemas.
  • 320 g de leche {mejor entera}.
  • 75 g de azúcar.
  • 25 g de maizena.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.

Para el prefermento:
  • 17 g de leche.
  • 10 g de levadura fresca de panadero.
  • 38 g de harina.

Para la masa:
  • el prefermento anterior.
  • 250 g de harina.
  • 125 g de leche {a temperatura ambiente}.
  • 1 huevo.
  • 40 g de mantequilla {a temperatura ambiente}.
  • 50 g de azúcar.
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla.
  • la ralladura de 1/2 naranja.

Para decorar:
  • 1 huevo {para pintar la masa}.
  • crema pastelera.
  • piñones.
  • cerezas u otras frutas confitadas.


Preparación:

1. El día anterior preparamos la crema pastelera, ya que tiene que estar muy fría. Para ello, ponemos a calentar la leche con la vainilla. Mezclamos las yemas con el azúcar y la maizena hasta que no haya grumos. Cuando la leche esté a punto de hervir, la retiramos del fuego y se la vamos añadiendo poco a poco y removiendo a la mezcla de yemas, con cuidado de que no se cuajen. Volvemos a poner de nuevo todo en el cazo, y ponemos al fuego, removiendo constantemente hasta que se espese. Cuando esto suceda, pasamos la crema a un bol limpio, le ponemos un papel film en la superficie, y reservamos en la nevera.

2. Si es posible, también hacemos el prefermento el día anterior. Simplemente tendremos que mezclar todos los ingredientes, taparlo con film y reservar en la nevera. Si no es posible, tendremos que hacerlo al menos 2 horas antes y tenerlo, tapado, a temperatura ambiente.

3. Yo, para estas masas, utilizo siempre la panificadora, aunque podemos amasar a mano y levedar en un sitio cálido. Simplemente tendremos que mezclar todos los ingredientes en la cubeta y poner en marcha el programa de sólo amasado, que en mi panificadora dura 1 hora y media.

4. Una vez acabado el programa, o que haya triplicado su volumen (si hemos amasado a mano), la ponemos sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado. Espolvoreamos por encima un poquito de harina (muy poquita) y con ayuda de un rodillo, la extendemos en forma ovalada y con aproximadamente 1 cm de grosor. Dejamos levar de nuevo, en el interior del horno apagado, por ejemplo, entre 60 y 90 minutos.

5. Precalentamos el horno a 200ºC. 

6. Pintamos la masa con un huevo batido. Disponemos la crema por encima, con ayuda de una manga pastelera, a nuestro gusto; yo he formado un enrejado. Decoramos con piñones y cerezas confitadas, u otras frutas confitadas que nos gusten.

7. Horneamos 5 minutos a 200ºC y otros 20 minutos a 180ºC.

8. Dejamos enfriar sobre una rejilla.



Solomillo con pimientos {a la plancha Simogas}

Cocinar a la plancha es sencillo y rápido; ahora que vienen los calores veraniegos y faltan las ganas de encender hornos, calentar fogones y cocinar a fuego lento, la plancha eléctrica Simogas es un aliado perfecto en mi cocina. 

Ingredientes sencillos, de primerísima calidad. La plancha eléctrica, aunque si tenéis una plancha a gas también resulta ideal. Una cervecita al lado, para disfrutar no sólo de la comida, sino del momento de prepararla también. Buena compañía. 

Si es que ya os lo he dicho muchas veces, la cocina no es sólo alimento para el estómago, sino también alimento para el alma. En casa, los sábados por la noche, cocinamos en pareja. Nos servimos una cervecita, o un vinito, encendemos nuestra plancha, y disfrutamos de una cena en familia. A los niños, intentamos mandarlos rápido a dormir, jajajaja. Es un momento para disfrutar, para conversar, para encontrar esa cercanía que a veces es tan complicada de encontrar durante la semana, cuando todo va a mil por hora. 

El plato de hoy, sencillo donde los haya, es uno de los que más nos gusta preparar para esas cocinas-en-pareja, cenas-íntimas-en-casa. Es un plato especial, un buen solomillo siempre se disfruta, pero no demasiado caro, ni trabajoso. 

Os animo no sólo a cocinar a la plancha, como ya llevo haciendo un tiempo, sino además a compartir la plancha con vuestras personas favoritas, porque la buena compañía es un gran aderezo para los buenos ingredientes. Alimento para el estómago y alimento para el alma.


Solomillo con pimientos {a la plancha Simogas}

Ingredientes para 4 personas
  • 1 pimiento rojo.
  • 2 pimientos verdes italianos.
  • 2-3 patatas medianas {opcional}.
  • 2 solomillos de cerdo.
  • sal.
  • pimienta negra.
  • aceite de oliva.


Preparación:
1. Cortar los pimientos verdes y rojos en tiras.

2. Cortar el solomillo en medallones un poco gruesos.

3. Pelar las patatas y cortarlas en rodajas gruesas, si las vamos a utilizar como acompañamiento. También podemos sustituirlas por una ensalada verde.

4. Calentamos una sartén con aceite y freímos las rodajas de patata hasta que estén doraditas y crujientes. Salamos y reservamos.

5. Encendemos la plancha Simogas Rainbow Electric y la calentamos a 200ºC. Untamos un poco de aceite en la plancha y ponemos los pimientos, tanto los verdes como los rojos. Cuando estén prácticamente hechos, los movemos hacia un lateral de la plancha y ponemos los filetes de solomillo. 

6. La carne no debe hacerse demasiado para que quede bien tierna, aunque el punto es a vuestro gusto. Yo dejo los filetes 1-2 minutos por cada lado, lo justo para que se doren. 

7. Servimos la carne sobre un lecho de patatas, junto a los pimientos. 




Zeppole di San Giuseppe

El Desafío en la Cocina de este mes, justo antes de tomarnos unas vacaciones veraniegas para tomar fuerzas, vino cargado de sorpresas. Varios equipos, cada uno capitaneado por una de las participantes con más solera en el Desafío. Cada equipo, un delicioso dulce en formato individual.

Mi equipo, capitaneado por Lidia, del blog Les Punyetetes de la Li, debía elaborar Zeppole di San Giuseppe, un dulce italiano típico del día del padre. Se trata de una especie de rosquillas, elaboradas con masa choux que se fríen y espolvorean con azúcar.

La antigua tradición dice que cuando San José huyó a Egipto con María y el Niño, tuvo que vender estos bollos para mantener a la familia, así que es por esta razón que se hacen el 19 de marzo, San José, en honor a todos los padres.

Son muy muy tradicionales, aunque también es cierto que cada región tiene su propia variante; se hacen incluso con diferentes rellenos, aunque yo me he decantado por una versión tradicional con crema pastelera.

Aprovechando algunos de los ingredientes que venían en la Degustabox del último mes, le di un toque especial en la decoración a estos Zeppole, que han quedado preciosos con estas gominolas en forma de corazón de Haribo Toppings.

Además, para la crema pastelera utilicé la leche entera Únicla de Feiraco, que es de excelente calidad, por lo que la crema quedó buenísima. Uno de los secretos para tener éxito entre fogones es, sin duda alguna, utilizar los mejores ingredientes; sólo así podremos tener los mejores resultados.

Además os recuerdo que si queréis recibir vuestra Degustabox en casa, sólo para los lectores de No sin mi taper, tenemos un código descuento que os permitirá recibir vuestra primera caja por tan sólo 9,99€. Simplemente tenéis que ir a Degustabox e insertar el código XUAJW al suscribiros y en breve podréis disfrutar de productos como estos que venían en la última caja, nunca dejan de sorprenderme.


Zeppole di San Giuseppe

Ingredientes
Para la masa:

  • 250 ml de agua.
  • 70 g mantequilla.
  • 45 g de azúcar.
  • 3 huevos medianos.
  • 150 g de harina.
  • una pizca de sal.

Para la crema pastelera:

  • 340 ml de leche entera Únicla.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 90 g de yemas de huevo.
  • 45 g de azúcar.
  • 40 g de maizena.
  • 50 g de mantequilla {a temperatura ambiente}.

Para decorar:




Preparación:

1. En primer lugar preparamos la crema pastelera para el relleno, así le damos tiempo a que enfríe. En un cazo ponemos a calentar la leche con la vainilla. Mientras, en un recipiente mezclamos bien las yemas de huevo con el azúcar y la maizena, con cuidado de que no queden grumos. Cuando la leche esté a punto de hervir, retiramos del fuego. Ponemos la leche poco a poco en las yemas, removiendo bien, para que no se cuajen las yemas. Volvemos a poner todo junto en el cazo y dejamos cocer a fuego suave hasta que espese. Pasamos la crema a un bol limpio, dejamos templar un poco y le incorporamos la mantequilla a dados, mezclando hasta que esté totalmente incorporada. Tapamos la crema pastelera con papel film sobre la superficie y reservamos en la nevera.

2. Vamos con la masa choux. En una cacerola al fuego ponemos el agua, el azúcar, la sal y la mantequilla cortada en trocitos. Cuando rompa a hervir, volcamos toda la harina de golpe en la cacerola, mezclando rápidamente con una espátula. Retiramos del fuego y seguimos removiendo hasta que la masa forme una bola y se separe de las paredes de la cacerola.

3. Ponemos esta bola en un recipiente y dejamos templar un poco. Entonces le vamos añadiendo los huevos, ligeramente batidos, uno a uno. Es importante no añadir el siguiente huevo hasta que el anterior esté bien incorporado.

4. Introducimos la masa en una manga pastelera con boquilla rizada. Sobre una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado vamos haciendo una especie de rosquillas. Calentamos un cazo con abundante aceite de girasol.

5. Cortamos el papel de horno en porciones individuales con cada rosquilla, y las vamos poniendo en el aceite caliente a freír con el papel, así no las tocamos con los dedos. Cuando el papel se suelta lo retiramos. Es importante que el aceite no esté demasiado caliente, para que las rosquillas se hagan por dentro y no se doren demasiado pronto.

6. Retiramos del aceite y las ponemos primero sobre un papel absorbente y después en una bandeja de horno.

7. Llevamos todas las rosquillas al horno, que habremos precalentado a 180ºC, durante unos 10 minutos. Dejamos enfriar las Zeppole sobre una rejilla, rellenamos el hueco del medio con la crema pastelera, espolvoreamos con azúcar glas y decoramos.

Fuente de la receta: Bavette


Recordad que si queréis disfrutar de todas las recetas que han preparado los demás participantes en el Desafío, simplemente tenéis que pinchar en este enlace. ¡¡Las buenas recetas están aseguradas!!


Coca de trampó {con brotes tiernos}

La caja Frutifri de esta semana vino repleta de sorpresas deliciosas. Unos pimientos verdes, unos tomates, unas cebollas y, como si fuese la guinda de un pastel, unos brotes tiernos recién recogidos que cautivaron toda mi atención.

Estos maravillosos brotes, de producción gallega, son uno de los productos que nos ofrece Frutifri como "extras" para añadir a nuestro pedido semanal de frutas y verduras. Rúcula silvestre, mostaza inglesa, mostaza francesa, espinaca asiática, berro silvestre... Cultivados respetando los ciclos naturales, mediante técnicas biodinámicas que ayudan a proteger las plantas de los bichitos sin utilizar ningún tipo de químicos.

Los cortan justo antes de entregar, el día anterior, se dejan secar brevemente y se envasan, para que lleguen a casa en las mejores condiciones. El olor maravilloso a campo fresco al abrir el envase es simplemente increíble.  Podría comerme estos brotes así, a puñados. Crujientes, frescos y fragantes. Si es que se saltan las lágrimas de felicidad.

Y como en esta cajita venían todos los ingredientes necesarios para hacer una maravillosa Coca de Trampó, me fui corriendo al blog Las Cosas de Mi Cocina de mi querida Patri, y estuve echándole un vistazo a su receta. De Patri y de su blog, no os voy a decir ni un detalle, vais allí y lo veis, y os aseguro que vais a morir de amor. Porque es de lo bueno, lo mejor y de lo mejor, lo superior.

El Trampó es una ensalada típica de Mallorca, una mezcla armónica de tomate, pimiento verde y cebolla. Más tomate, un poco menos pimiento y aún menos cebolla, para que los sabores estén equilibrados. Además con este trampó, puesto sobre una masa de coca, se elabora esta especie de pizza a la española que es de las cosas más deliciosas que he probado yo en mi vida.

Y claro, con estos brotecitos tiernos por encima... ¡¡Para morirse de amor!!

La masa la he elaborado siguiendo la receta tradicional, con un poquito de manteca de cerdo, pero si no os gusta, o sois vegetarianos, simplemente tendréis que sustituirla por una cantidad equivalente de aceite de oliva, y asunto arreglado.


Coca de trampó {con brotes tiernos}

Ingredientes:

  • pimiento verde italiano.
  • tomate maduro.
  • cebolla.
  • brotes tiernos.
  • aceite, sal, pimentón {para aliñar}

Para la masa:

  • 300 g de harina.
  • 50 g de manteca de cerdo {si sois vegetarianos, sustituid por aceite de oliva}.
  • 50 g de aceite de oliva.
  • 100 g de agua.
  • 20 g de levadura fresca de panadería.
  • 1 cucharadita de sal.
  • una pizca de azúcar.



Preparación:
1. La masa podemos prepararla en la panificadora o amasar a mano. En la panificadora, simplemente ponemos todos los ingredientes en la cubeta, y utilizamos el programa de sólo amasado y levado, el mío dura una hora y media. Cuando acabe estará lista para utilizar.

2. Si amasamos a mano, después de incorporar bien todos los ingredientes, habremos de dejar reposar la masa tapada en un lugar cálido, hasta que haya doblado su volumen.

3. Mientras reposa la masa, picamos finito el pimiento, el tomate y la cebolla. No he puesto cantidades, esto va muy a gustos. Yo he puesto un tomate grande, 1 pimiento verde grande y 1/2 cebolla. 

4. Ponemos las verduritas picadas en un bol y aliñamos con sal, pimentón y un poquito de aceite. Dejamos reposar, mientras se termina de hacer la masa.

5. Precalentamos el horno a 180ºC.

6. Cubrimos una bandeja de horno con papel. Ponemos la masa encima y la vamos estirando con los dedos, no es necesario utilizar rodillo. De hecho creo que así es incluso más fácil, y más limpio.

7. Ponemos las verduras picadas {y bien escurridas} por encima de la masa, y metemos al horno a 170ºC unos 30 minutos. El tiempo como siempre, depende de vuestro horno, de que os guste la masa más o menos crujiente, las verduras más o menos hechas.

8. Una vez que sacamos la coca del horno, distribuimos los brotes tiernos por encima. Le dan un toque crujiente y fresco que hacen la coca de trampó aún más deliciosa.

9. Se puede comer caliente o fría, de todos modos está riquísima.




Fuente de la receta: Las Cosas de Mi Cocina

Pan naan {a la plancha Simogas}

El pan naan es un pan tradicional de la India, que se prepara en finas tortas y se cuece en los hornos "tandoor" tan típicos de aquel país. En casa lo preparo muy a menudo, y para mí lo más sencillo es prepararlo a la plancha. Yo tengo una plancha eléctrica, pero perfectamente podríais utilizar una plancha de gas.

La palabra "naan" significa simplemente "pan". Este tipo de pan plano es originario de la India, como os he dicho, pero muy popular en toda la cocina de Oriente. Además se suele aromatizar con distintos ingredientes como ajo, cilantro, queso... así que no tengáis miedo a experimentar con diferentes rellenos, o especias que os agraden.

Entre sus ingredientes suele incluir el yogur, su masa es elástica y suave, y una vez cocinado forma una miga estupenda. Sencillamente parece increíble que estos deliciosos panecillos estén hechos a la plancha. 

¿Con qué podemos acompañar esta delicia? Sin duda alguna, su partenaire ideal es algún tipo de estofado, curry o plato de origen indio. Sin ir más lejos, os sugiero el pollo Tikka Masala o las lentejas al curry. También es un acompañamiento perfecto para cualquier tipo de chutney; en el blog podéis encontrar el chutney de mango y el chutney de piña. Ambos son deliciosos.

Una vez escogido el plato principal con el que vamos a degustar nuestros panes, sólo queda ponernos manos a la obra. Si en general hacer pan casero es un gustazo, con la ayuda de la Plancha Simogas Rainbow Electric, no da pereza ninguna. Sin ensuciar, sin revolucionar la cocina disfrutaremos de unos panecillos deliciosos y recién hechos que nos harán suspirar de gusto. 

Ya os lo he dicho en muchas ocasiones, pero os lo repito: cocinar a la plancha es versátil y divertido, las posibilidades nunca se terminan... No olvidéis consultar nuestra sección de recetas, la inspiración no cesa.


Pan naan {a la plancha}
Ingredientes:

  • 100 ml agua.
  • 1 yogur natural {125 g}.
  • 350 g de harina.
  • 1 cucharadita de ajo molido.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 1 cucharadita de cilantro molido.
  • 2 cucharaditas de miel.
  • 1 cucharada de mantequilla.
  • 12 g de levadura fresca de panadero.
  • aceite de girasol para engrasar la plancha.


Preparación:

1. Si utilizáis una panificadora para amasar, simplemente tendréis que poner todos los ingredientes en la cubeta y poner en marcha el programa de amasado y levado {el mío dura una hora y media}. Cuando acabe el programa estará listo para estirar y cocinar.

2. Por supuesto, el amasado también se puede hacer a mano; tendremos que dejar levar la masa en un cuenco engrasado con un poquito de aceite y dejarlo tapado en un lugar cálido hasta que haya doblado su volumen.

3. Cuando la masa está lista, la dividimos en cuatro porciones. Encendemos la plancha Simogas Rainbow Electric a unos 150ºC y la engrasamos ligeramente con aceite de girasol {o algún otro aceite neutro que os guste}.

4. Formamos cuatro panes planos de forma alargada y unos 8 mm de grosor. Vamos colocando los panes sobre la plancha y cuando estén listos por un lado les damos la vuelta. Este proceso lleva aproximadamente 6-8 minutos.

5. Servir bien calientes; si queremos podemos espolvorearlos por encima con cilantro fresco picado.




Conejo a la cerveza negra {en cocotte}

Cocinar con cocotte sigue siendo un placer incluso con el buen tiempo. Eso sí, en esta época, procuro no hacer recetas que tengan que ir al horno, aunque ya sabéis que tampoco es que me resista a encenderlo. Las cocottes son absolutamente ideales para hacer estofados a fuego lento, y eso es, justo lo que le conviene a la carne de conejo. Bien doradita al principio, y una cocción suave y prolongada. Os aseguro que si cocináis así el conejo, sencillamente os enamoraréis de este ingrediente, como me sucedió a mí.

El conejo {o el pollo} a la cerveza es un plato que he preparado en casa desde hace mucho tiempo; es sencillo, con pocos ingredientes, y si lo acompañas de un arroz en blanco o unas patatas al vapor, tienes un plato bastante equilibrado. De primero, una cremita de verduras, o un gazpacho en esta época y santas pascuas.

Pero hoy he querido darle una vuelta y he utilizado cerveza negra, la clásica Guinness, por la que yo tengo devoción {además de, como buena gallega, por mi querida Estrella Galicia}. He de decir que este cambio ha supuesto llevar esta receta a otro nivel, por favor, qué riquísimo está esto... La cerveza negra tiende a caramelizarse mucho más que la rubia, y eso le aporta una untuosidad a la salsa indescriptible. De toma pan, y moja.

¿Que no os gusta la cerveza negra? Pues rubia. ¿Que no os gusta el conejo? Pues pollo. Si es que, más fácil no os lo puedo poner... Eso sí, si podéis utilizar una de estas cocottes de hierro fundido, os lo recomiendo encarecidamente, porque {yo tampoco me lo creía} la diferencia es abismal.

Mi cocotte como sabéis, es de la marca Simogas, y no podría estar más contenta. Su relación calidad/precio es fantástica, y el servicio es excelente. No dudéis en echar un vistazo en su tienda online para conocer todas sus características.


Conejo a la cerveza negra {en cocotte}

Ingredientes para 4 personas
  • 1 conejo  troceado (aproximadamente 1 kg y medio).
  • 2 cucharadas de harina.
  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1 zanahoria.
  • aceite de oliva.
  • 2 cucharadas de salsa de tomate casera {receta aquí}.
  • 1 lata de cerveza negra de 33 cl.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1 cucharada de maizena {si es necesario espesar la salsa}.
  • sal.
  • romero.
  • pimienta negra.

Preparación:

1. En primer lugar, salpimentamos los trozos de conejo. Los ponemos en el interior de una bolsa plástica junto con las dos cucharadas de harina. Cerramos la bolsa y agitamos para que todos los trozos de conejo queden enharinados.

2. Ponemos nuestra cocotte Simogas al fuego con un chorrito de aceite. Doramos los trozos de conejo. Retiramos a un plato y reservamos.

3. Picamos los ajos y la cebolla, y los doramos en el mismo aceite donde hemos dorado el conejo. Pelamos la zanahoria y la picamos también muy fina. La añadimos al sofrito. Cuando todas las verduras estén blanditas, añadimos la salsa de tomate. Damos un par de vueltas para que se sofría todo junto.

4. Añadimos primero un poco de cerveza y rascamos el fondo de la cocotte con ayuda de una espátula de madera, para aprovechar todos los jugos. Terminamos de añadir la cerveza y volvemos a poner el conejo en la cocotte. 

5. Añadimos también la hoja de laurel y el romero. En cuanto rompa a hervir, tapamos la cocotte y bajamos el fuego. Debe hacerse muy despacio para que quede bien tierno, alrededor de una hora, aunque al cabo de 45 minutos podemos ir comprobando si está listo.

6. Yo no suelo añadirle caldo, ya que la cocotte tapada no pierde prácticamente líquido (es una de sus grandes ventajas) y además me gusta que la salsa vaya espesando, pero si vemos que se queda seco, podemos añadir un poco de caldo de ave.

7. Si al terminar la cocción observamos que la salsa nos ha quedado demasiado líquida, podemos añadir una cucharada de maizena disuelta en un poquito de agua fría, y dar un hervor mientras removemos.