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Los helados ¿son para el verano?

Nos vamos de viaje: Parque Nacional de Peneda-Gerês

En esta familia somos autocaravanistas. Más bien, furgoneteros. Una furgoneta adaptada es el modo en el que habitualmente nos movemos y aprovechamos nuestras vacaciones. La verdad es que por nuestros trabajos no disponemos de muchos días seguidos para irnos de vacaciones, cuando juntamos tres o cuatro en un puente saltamos de alegría. Además viajamos con dos niños y con un perro. Con los niños, simplemente tendríamos que ir adaptando los destinos pero ¿el perro? No os podéis imaginar lo difícil que es encontrar hoteles, apartamentos, restaurantes, playas... donde poder viajar con nuestra mascota. La solución para nosotros, sin duda, ha sido nuestra furgo.


Con ella, podemos hacer miniviajes en nuestro entorno, salidas de fin de semana, y a veces alguna excursión un poco más larga, sin salirnos demasiado de presupuesto. Cierto es que nuestra furgo, una VW LT28, no es excesivamente grande para dos adultos, dos niños que pronto serán adolescentes {y probablemente no querrán ir con sus padres a ninguna parte} y un perro, pero nos apañamos la mar de bien. Estrechitos, que es como más se quiere uno. 

Como os decía, habitualmente nuestras salidas son de fin de semana, aprovechando para pasar un par de días en alguna de las playas paradisíacas de Galicia, o quizás en alguna ciudad interesante que nos apetece visitar. 


En otras ocasiones, cuando podemos rascar algunos días, planificamos excursiones un poco más largas. Esta vez, con 5 días de vacaciones, el destino elegido fue el Parque Nacional de Peneda-Gerês, en el norte de Portugal, haciendo frontera con la provincia de Ourense. De hecho, es una reserva transfronteriza de la biosfera, es decir, también existe un Parque Natural en la zona española de la sierra, que se denomina Parque Natural Baixa Limia - Serra do Xurés. Está claro que ni los bosques, ni las montañas, entienden de fronteras...

Como siempre, para emprender estas salidas es fundamental la organización unos días antes, sobre todo cuando se viaja a zonas un poco alejadas de la civilización... Hay que procurar llevar todos los víveres posibles, porque quizás no tengamos oportunidad de pasarnos por un hipermercado...

Salimos de Vigo hacia Salvatierra de Miño y cruzamos a Portugal por el puente que lleva a la zona de Monçao. Nos dirigíamos hacia nuestra primera parada, la villa de Melgaço, con su bonito casco histórico, su castillo y su torre del homenaje. Realmente tuvimos un tiempo excelente, casi casi demasiado, así que más que visitas históricas fuimos saltando de río a piscina y de piscina a río... Los vigueses no estamos acostumbrados a temperaturas superiores a los 30º durante tantos días seguidos y aunque vimos muchos sitios con rutas para caminar, cascos históricos que visitar, no nos animamos demasiado por el calor.


Ya os anuncio que las piscinas de Melgaço son estupendas, los niños las disfrutaron un montón, por un módico precio se puede pasar un día estupendo en el agua. Además están rodeadas de un área arbolada, un parque con mesas, aseos y una ruta a la orilla del río Miño estupenda para niños. Quizás repitamos y pernoctemos aquí, es muy tranquilo y agradable.

Tras disfrutar del día en la piscina nos dirigimos a Lamas de Mouro, a la entrada del Parque Nacional Peneda-Gerês. Pernoctamos en el aparcamiento que hay delante de la oficina de información del parque junto a otras dos caravanas, no había demasiada gente. El área que está junto a la oficina de turismo dispone de aseos, zona de baños, mesas y barbacoas. Muy limpio y cuidado. Eso sí, de vecinas en todo el parque tuvimos a las vacas cachenas, que campan libres y a sus anchas por todas partes. ¡¡Con semejantes cuernos daban un poquito de impresión!! Si no os apetece dormir en el aparcamiento, también hay un cámping en las inmediaciones.

Por la mañana, tras recabar toda la información necesaria en la oficina nos acercamos a Castro Laboreiro, donde además de un casco histórico precioso, hay un castillo y unos saltos de agua. Allí mismo nos recomendaron acercarnos a Ponte Nova, a unos 5 km, ya que hay un remanso muy agradable para bañarse. Además el puente románico es espectacular.


Esa noche la pasamos en la segunda puerta del parque, en la Porta do Mezio. Llegamos por carreteras de montaña, así que cuidado si vuestra caravana es grande, porque hay muchas cuestas y la carretera es estrecha, pero en contrapartida las vistas son espectaculares. Podéis aprovechar y visitar el santuario de Nossa Senhora da Peneda. Aunque hay también un área de aparcamiento, decidimos pasar la noche en un cámping que está en el alto de la colina, con tanto calor lo que apetecía era una buena ducha. El cámping de Travanca es sencillo, sin grandes lujos, pero al estar situado en lo alto, las vistas son alucinantes, y los precios son muy razonables. Os dejo aquí el enlace.

En Porta do Mezio disponen de piscina, y al pernoctar en el cámping hacen un descuento del 50%, aunque los precios oficiales son también muy razonables. Por supuesto, no cabe duda alguna de que disfrutamos de estas piscinas también.

Nuestra siguiente parada fue el pueblo de Soajo, una pequeña villa típica de la zona, con los hórreos ubicados en una era común. Paramos allí de camino a Lindoso, con su castillo y con sus 64 hórreos situados al lado del castillo. Lindoso constituye otra de las puertas del Parque Nacional, así que aquí también podréis encontrar información específica sobre esta zona del parque.


Después de tanto viaje, decidimos que había llegado la hora del relax, así que cruzamos la frontera hacia España por el embalse de Lindoso. Pasamos la tarde en Baños del Río Caldo, al lado del Balneario de Lobios (Ourense). Se trata de una playa fluvial estupenda, ni os podéis imaginar la temperatura tan agradable que tiene el agua del río. Los niños disfrutaron muchísimo de esta parada.

Para pernoctar escogimos el cámping situado en el Complejo Deportivo de O Corgo, en Muíños. Tanto nos gustó que nos quedamos las dos noches que nos quedaban de vacaciones. Playa en el embalse, rutas para caminar, piscina municipal... y además el personal del cámping es absolutamente encantador, siempre dispuesto a solucionar cualquier inconveniente y a hacer sentir al turista como en su casa. Es estupendo, próximamente os contaré con más detalle, porque repetiremos seguro.


De camino a casa, hicimos una pausa cerca de Ourense, en el Complejo Deportivo de Monterrei, donde tienen incluso un tobogán de agua y una piscina de olas. Ideal para refrescarse; rodeadas las piscinas de un área arbolada y otras instalaciones deportivas, a mí me resultó ideal para descansar con el peludo mientras los peques estaban en la piscina.

Y en definitiva, esta es la crónica de nuestro viaje furgonetero, espero que sirva para que muchos de vosotros veáis que sí se puede, que viajar con dos niños y un perro hasta el fin del mundo, simplemente es así de maravilloso.



Mi Caja Degustabox {Julio 2016}

Recién "aterrizada" de unas pequeñas vacaciones familiares en el Parque Nacional Peneda-Gerês, en Portugal, durante las cuales hemos disfrutado mucho de la belleza de esta zona y del tiempo en familia, llego a casa y ¿qué me encuentro? ¡¡Mi caja Degustabox del mes recién aterrizada también!!

El tema del mes es la dieta mediterránea, pero además Degustabox sigue ayudando a cuidarme con productos bajos en calorías, como la Gelatina light 10 kcal de Royal, con un 80% menos de calorías que las gelatinas estándar y sin azúcares añadidos. ¡¡Para que todos podamos permitirnos un caprichito!!


Como ya sabéis, Degustabox es una caja sorpresa de productos de alimentación que puedes recibir cada mes en tu casa por tan sólo 14,99€, un precio siempre inferior al precio que tiene el contenido en el mercado. Cada mes, entre 10 y 15 productos, cuidadosamente seleccionados y siempre de primeras marcas, llegarán a tu hogar para que conozcas esos productos novedosos, diferentes o que han sido recientemente lanzados al mercado. Además, la suscripción a Degustabox no tiene permanencia, tú decides cómo gestionar tu suscripción.

Además, tan sólo por ser seguidor de No sin mi taper, puedo ofrecerte un fantástico código descuento. Cuando realices tu suscripción a Degustabox desde su página web, simplemente tendrás que insertar el código XUAJW para conseguir tu primera Degustabox por tan sólo 9,99€ (gastos de envío incluidos).


Este mes, dentro de la caja Degustabox, estaban incluidos los siguientes productos:

  • Cacahuetes tostados Piraña, sabor Wasabi Salsa de Soja en mi caso, aunque hay otros dos sabores, Curri Masala y Kentucky BBQ. Combinaciones explosivas y sorprendentes para seguir disfrutando de los frutos secos (1,20€).
  • Agua Font Vella Levité Lima, una bebida refrescante sin gas, ni conservantes, ni colorantes artificiales. Todos los beneficios del agua y el sabor de la fruta para obtener un refresco más saludable (1,29€).
  • Mini blinis de Labeyrie, ¡un producto que Degustabox nos trae directamente desde Francia! Los blinis son una receta rusa, una especie de tortitas que se consumen con caviar, pescado o huevos. Una verdadera delicatessen (2,95€).
  • Gelatina light 10kcal de Royal, con un 80% menos de calorías que las gelatinas estándar, con un delicioso sabor a fresa (2,29€).
  • Solimón, zumo de limón envasado, todas las ventajas y propiedades del limón natural en un envase práctico, cómodo y limpio (1,15€).
  • Sorbete Smirnoff con sabor a limón o a frambuesa con el delicado sabor del vodka Smirnoff ahora que el calor aprieta (2,49€).
  • Puleva Omega 3 Avena, ayuda a mejorar la salud cardiovascular sin renunciar a un delicioso sabor (1,49€).
  • Aceitunas Fragata, un aperitivo tradicional, la auténtica pausa mediterránea (1,25€).
  • Crema de avellanas La Vieja Fábrica, con un sabor único y una textura realmente cremosa, elaborada con avellanas de la mejor calidad; sin colorantes, conservantes ni grasas hidrogenadas (2,75€).
  • Pan Burguer Gourmet 5 semillas de Cerealia, con semillas de lino, amapola, calabaza, girasol y mijo. Ideal para crear una hamburguesa verdaderamente gourmet (1€).
  • Barritas sustitutivas biManán, una manera simple y efectiva de adelgazar y mantener el peso con todo el sabor (3 x 1,35€ = 4,05€)
  • Picatostes Martirelo, elaborados con pan artesano y fritos en aceite de oliva 100%, un toque de distinción tradicional en tus platos, para acompañar tanto salado como dulce (1,25€).


El precio de mercado de esta caja es de 20,87€, pero al suscribirte la consigues por tan sólo 14,99€ (gastos de envío incluidos). Si te gusta el contenido de esta caja Degustabox y te apetece recibir una en tu casa, simplemente tienes que pasarte por la página de Degustabox y suscribirte desde allí. Además si haces uso del código descuento XUAJW, recibirás tu primera Degustabox por tan sólo 9,99€.


Recuerda que Degustabox está en Facebook, Twitter e Instagram. Desde estas redes sociales podrás seguir todas sus novedades y enterarte de todas las ofertas y concursos. ¡¡No te pierdas nada!!

Bonito a la siciliana {a la plancha Simogas}

A estas alturas ya habréis intuido que soy muy fan del pescado a la plancha. Tengo la suerte de vivir en Galicia, de disponer a diario de mucho pescado fresco, a buen precio, y quizás también, de haber crecido en esta región en la que los productos del mar y de la huerta vienen de la mano para proporcionarlos lo mejor en cada temporada.

Cuando los productos son de primera calidad, de temporada, poco aliño necesitan. Casi casi os diría que la mayoría de estos pescados sólo piden un poquito de sal y pimienta y un vuelta y vuelta a la plancha. Pero claro, eso nos haría caer en la monotonía... en el aburrimiento... ¡¡noooooo!!

Hoy os propongo un acompañamiento muy mediterráneo para cualquier pescado {yo he escogido bonito, aunque también queda de fábula con pez espada, por ejemplo}. Aceitunas, alcaparras, tomate... riquísimo y sanísimo, no os lo penséis siquiera.


Bonito a la siciliana {a la plancha Simogas}
Ingredientes:

  • Bonito en filetes {sin piel ni espinas}.
  • Sal y pimienta negra recién molida.
  • aceite de oliva.
  • 2 dientes de ajo picados.
  • 2 tomates maduros picados.
  • 30 ml de vino blanco.
  • 50 g de aceitunas verdes {sin hueso}.
  • 1 cucharada de alcaparras.
  • tomillo.
  • perejil.
  • unas patatas hervidas {para acompañar}.


Preparación:

1. Picamos fino los dientes de ajo y los tomates. Cortamos en rodajas las aceitunas. Escurrimos las alcaparras; incluso podemos lavarlas un poquito bajo el grifo, para evitar que añadan demasiada sal a la comida.

2. En una sartén calentamos un poquito de aceite de oliva. Añadimos primeramente el ajo y, antes de que se dore, incorporamos el tomate. 

3. Cuando empiece a estar blandito, añadimos el vino y dejamos reducir. Por último, añadimos las aceitunas y las alcaparras. Salpimentamos, añadimos el tomillo y el perejil y damos un par de vueltas para que se mezclen los sabores. Reservamos.

4. Salpimentamos el bonito, ya limpio de piel y espinas. Encendemos la plancha Simogas Rainbow Electric a fuego fuerte, unos 250ºC. Cubrimos la plancha con papel de horno para evitar que se nos rompa el pescado, ponemos una fina capa de aceite sobre el papel y colocamos los filetes de bonito en la plancha.

5. Dejamos un par de minutos y damos la vuelta. Cocinamos otros 2 minutos más y retiramos de la plancha. Servimos con la salsa siciliana y unas patatas hervidas.



Jengibre confitado {en almíbar}

Puedo prometer y prometo que este jengibre confitado es una de las cosas más deliciosas que habréis probado en vuestra vida. Super dulce y picante al mismo tiempo, nada empalagoso. Para darle vida a un simple yogur, a un poco de helado, a un cuenquito de macedonia... para comérselo así, a cucharadas, si fuese necesario. Y además, lo preparas y dura una eternidad en la nevera sin estropearse. Siempre listo, para añadir el toque glamuroso y distinguido a cualquier plato...

El jengibre es una de esas cosas que a mí me encanta. Ese picante tan especial que tiene, tan refrescante... me vuelve loca. Y desde que descubrí el modo de conservarlo en almíbar, ya nunca falta en mi nevera. 

El jengibre tiene también muchas propiedades beneficiosas para la salud. Es principalmente conocido por sus beneficios para el aparato digestivo, tiene una gran capacidad antibacteriana, favorece la buena circulación, ayuda a luchar contra el colesterol, además de ser un maravilloso antiinflamatorio y anestésico natural. ¿Os habéis fijado cuántas propiedades?

Además este jengibre confitado es muy fácil de preparar, así que no hay excusas. ¿Os animáis  a probarlo?


Jengibre confitado {en almíbar}
Ingredientes:

  • 200 g de jengibre fresco.
  • 300 g de azúcar.
  • 400 ml de agua.
  • una pizca de sal.


Preparación:
1. Pelamos el jengibre y lo cortamos en rodajitas lo más finas posible. Para esta tarea nos será de gran utilidad una mandolina, aunque no es imprescindible.

2. Ponemos el jengibre en rodajitas en un cazo, cubrimos con agua, añadimos una pizquita de sal y llevamos a ebullición. Dejamos cocer a fuego lento hasta que comience a estar tierno {30-45 minutos}.

3. Escurrimos el jengibre y lo ponemos de nuevo en el cazo junto con los 300 g de azúcar y los 400 ml de agua. Dejamos hervir unos 30 minutos, hasta que el almíbar se haya espesado. Dejamos que se enfríe completamente.

4. Ponemos en un bote, junto con su almíbar y guardamos en el refrigerador, de este modo se conservará muchísimo tiempo.


Fuente de la receta: David Lebovitz 


Cuscús negro con jurel {a la plancha Simogas}

Cocinar a la plancha tiene muchas ventajas, pero una de las que más me gusta es el poder utilizar recetas muy sencillas para sorprender a mis invitados. Recetas, como la de hoy, que requieren un mínimo esfuerzo y tiempo y, sobre todo, resultan supereconómicas, ideal para esos días en los que nos juntamos una buena pandilla en casa.

Este plato de pescado, además de delicioso, se prepara en una media hora escasa, de modo que también la cocinera pueda disfrutar de la buena compañía de familiares y amigos, sin quedarse enclaustrada en la cocina.

Además, si estáis empezando con vuestros primeros pasos en la cocina, la plancha es ideal ya que no requiere grandes conocimientos ni técnicas culinarias. Simplemente disfrutar.

El pescado es conveniente que, si no tenéis mucha práctica, le pidáis a vuestro pescadero que os lo filetee. Ellos tienen más maña, y mejores cuchillos; si no tenemos las herramientas adecuadas, acabaremos por estropear la materia prima, y en las pescaderías suelen hacerlo de mil amores.

Yo he escogido el jurel porque suele ser muy económico, y no se desperdicia mucho en estos de ración. Pero, por supuesto, este cuscús negro combina genial con cualquier otro pescado que os guste; casi todos admiten la preparación a la plancha: lubina, corvina, bacalao fresco, merluza...


Cuscús negro con jurel {a la plancha Simogas}

Ingredientes para 4 personas

  • 1 jurel de ración por persona {fileteado}.
  • 200 g de cuscús.
  • 1 zanahoria.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1/2 cebolla.
  • 200 ml de caldo de pescado.
  • 1 bolsita de tinta de calamar.
  • aceite de oliva.
  • sal.
  • alioli {para acompañar}


Preparación:

1. Por un lado, calentamos el caldo de pescado o, en su defecto, agua con sal o una pastilla de caldo, junto con la tinta de calamar. Yo uso de esas bolsitas que venden congeladas, que son muy prácticas para estos menesteres. Este paso podemos hacerlo perfectamente en el microondas. Una vez que esté caliente, removemos bien para asegurarnos de que la tinta se haya disuelto bien. Reservamos caliente.

2. Pelamos y cortamos las verduras bien menuditas. En un cazo calentamos un poco de aceite y sofreímos las verduras, despacito, sin que se doren.

3. Una vez que las verduras están bien pochadas, retiramos del fuego y añadimos el cuscús. Le damos unas vueltas para que todos los granos se impregnen con el aceite y quede bien sueltito después.

4. Llevamos el caldo de nuevo a ebullición {en el microondas}, removemos bien, y vertemos sobre el cuscús. Dejamos reposar unos minutos. Cuando el cuscús haya absorbido todo el líquido, removemos con un tenedor y reservamos caliente. Si vemos que no se suelta bien, le añadimos un poquitín más de aceite.

5. Precalentamos la plancha Simogas Rainbow Electric a 200ºC. Cuando esté caliente, la cubrimos con un papel de hornear, para que al cocinar el pescado no se rompa. Ponemos un poquitín de aceite sobre el papel y colocamos los filetes de jurel, con la piel hacia abajo. Dejamos que se haga unos 3 minutos por cada lado, según lo hecho que nos guste.

6. Servimos el pescado acompañado del cuscús negro y, si nos gusta, un poquito de alioli.


Fuente de la receta: Directo al Paladar 

Polos de Nutella

Los favoritos de los niños son, sin duda alguna, estos polos de nutella. Tan fáciles de preparar que los pueden preparar ellos mismos con muy poca ayuda de los mayores. Eso sí, para qué voy a mentir, son una bomba de relojería. Aunque también sabéis que no soy de las de contar calorías. Voy a lo loco, disfrutando cada momento sin plantearme demasiado más allá. 

Está siendo un verano muy muy caluroso. Terrible, demasiados días a más de 30 grados, que para esta pobrecica gallega es como si la metiesen en un horno como si fuese un pollo asado. Todo el otoño invierno quejándome de la lluvia, de los temporales, del frío y la humedad constante... para llegar a echarlos de menos en pleno mes de julio. Qué complicado es aquello del justo medio.

Sin embargo, a pesar de las terribles condiciones meteorológicas que estamos sufriendo, está siendo un verano bastante bien aprovechado. Este fin de semana, sin ir más lejos, nos hemos ido a una playa fluvial cerca de Vigo {Ponte Caldelas para más señas, para aquellos que viváis por aquí, muy recomendable}. Con agua, los calores se sobrellevan mejor. Claro, el río no es el mar, el agua es mucho más fría, cosa que, hablando del océano Atlántico, no es moco de pavo. Pero los niños son completamente isotérmicos, no hay quien los saque del agua. Y al fin, de eso se trata, de que disfruten las vacaciones.

Yo encuentro muchas ventajas a las playas fluviales, dos superimportantes: suele haber muchísima menos gente que en la playa costera y, además, suelen estar en zonas de arboleda, con lo que yo agradezco la sombrita. Así que os podéis imaginar que en cuanto puedo, intento derivar los planes de refresque hacia este tipo de lugares... 

Y al volver a casa, un heladito y todos tan contentos, ¿verdad?


Polos de Nutella

Ingredientes para 4 polos

  • 200 ml de nata para montar {35% materia grasa}.
  • 100 g de nutella {u otra crema de cacao}.
  • 100 ml de leche {semidesnatada}.



Preparación:

1. Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora. Batimos bien, hasta que no haya restos de crema de cacao sin mezclar.

2. Repartimos la mezcla en los moldes para polos.

3. Guardamos en el congelador hasta que estén bien cuajados, lo mejor es dejarlos hasta el día siguiente.

4. Para desmoldarlos, los podemos mojar debajo del grifo, para ayudar a que salgan de los moldes.




Polos de horchata {con frambuesas}

Desde el verano pasado no os insisto en un tema que me parece fundamental. ¿Por qué vais a la playa? ¡¡No vayáis!! Pero... es que... ¿no os dais cuenta?

Las playas, con lo bonitas que son en foto, o incluso a primera hora de la mañana, se convierten en uno de mis lugares de pesadilla, especialmente los domingos por la tarde. ¿Cómo alguien podría querer estar ahí en ese preciso instante?

En fin, la que quiere, como no, es mi suegri. Y di que no me suele liar para nada, pero para una vez que me lía, me lía para ir a la playa un domingo por la tarde. ¿Se puede tener mayor malignidad? Lo sé, estáis temblando de terror, pero sed valientes y seguid leyendo...

Llegamos a la playa, a la de mayor afluencia de público, porque de otro modo no tendría sentido. Coches circulando en ambos sentidos. Por la calle principal, por cada una de las transversales y por todo cuanto caminejo {asfaltado o no} haya en los aledaños de la playa. Son días en que sea cual sea el coche que tenemos, se convierte en un 4x4. Conseguimos aparcar, montados en una acerita con una altura semejante a la del Everest y allí, dejamos el coche, lejísimos de la playa, inclinado a punto de volcar y cargados con más bolsas que si fuésemos a montar un todo-a-1-euro en la arena.

Eso, claro, si encontrásemos sitio en la arena... Porque después de caminar en chanclas durante diez o quince minutos, cargados como mulas... Aquello está... ¡abarrotado! Vale, que una delgada no está pero ¿es mucho pedir tener sitio para apoyar el trasero en la arena sin metérselo en la cara a nadie? Las parcelitas playeras son más y más pequeñas.

Mal sentados, con las bolsas apiladas, sin sombrilla. Intentando echarle crema a los niños sin que le salpique al caballero que está allí apretujado junto a nosotros. Mi marido, no. El marido de aquella otra, la de la toalla rosa fosforescente. Olvídate de poner la sombrilla, de sacar el libro {que se ha quedado en la bolsa que está por debajo de todo y, si tocas, hay peligro de desprendimiento}.

Justamente ese día que han declarado de alerta naranja por olas de calor, justamente ese día no cabe ni un alfiler en la playa. Ni en la playa, ni en las piscinas de los aledaños, ni en los chiringuitos. Y el calor, menudo calor. Nunca aciertan los meteorólogos de la tele, pero hoy, justamente, han dado en el clavo. Derritiéndonos.

Y mi suegri, más contenta que el pupas. Y el resto de humanidad playera también. Y yo, buscando salida para huir antes de volatilizarme por el calor. Tanto sol no puede ser bueno. Menos mal que he preparado helados y en cuanto lleguemos a casa, me los voy a tomar todos, uno detrás de otro, hasta recuperar mi equilibrio espiritual.

No es la primera vez que me comentan que la mayor parte de los helados tienen demasiado azúcar, demasiada grasa, o incluso, que la mayoría llevan productos lácteos. Así que, aprovechando un brick de bebida de chufa Costa que me llegó en la última caja Degustabox {os dejo aquí el contenido al completo} he decidido preparar unos polos que pueda disfrutar todo el mundo. Los que están a dieta, los que tienen problemas con el colesterol o con el azúcar, los alérgicos a la lactosa. Y además, están deliciosos, si es que no se puede pedir más.

Al estar preparados con una bebida vegetal sin azúcar añadido, prácticamente no tienen calorías, así que todos podemos disfrutar de este refrescante postre sin remordimientos. Además les he puesto un poco de fruta, para darles una nota de color y sabor. En mi caso he aprovechado unas frambuesas que tenía en casa, pero podéis poner las frutas que más os gusten, incluso optar por una variedad de ellas: kiwi, fresa, piña... 

A la hora de desmoldar simplemente tendréis que pasar los moldecitos por un poquito de agua templada, y en un minuto estaréis disfrutando de este delicioso polo. 

Os recuerdo que si os apetece recibir una Degustabox como esta en vuestras casas, cuando os suscribáis no olvidéis utilizar el código descuento XUAJW y de este modo recibiréis la primera caja Degustabox por tan sólo 9,99€ {gastos de envío incluídos} en lugar de los 14,99€ que cuesta de forma habitual. ¡¡No dejéis escapar esta oportunidad!!

Por supuesto, me encantaría que si hacéis esta receta me contaseis que os parece, siempre es tan agradable comentar las recetas con vosotros... Aquí os espero, mientras tanto, me voy a sacar un polito del congelador...

Polos de horchata con frambuesa

Polos de horchata {con frambuesas}

Ingredientes para 6 polos

  • 300 ml de bebida de chufa light Costa {con stevia}.
  • 100 ml de nata vegetal.
  • 1 cucharada de sirope de agave {u otro endulzante a vuestro gusto}.
  • 100 g de frambuesas {frescas o congeladas}.

Bebida de chufa light costa con stevia

Preparación:

1. Mezclamos en un recipiente la bebida de chufa con la nata y el sirope de agave. Removemos con una cuchara y vertemos en unos moldes para hacer polos. No debemos llenarlos a tope, porque luego añadiremos la fruta.

2. Metemos al congelador durante 1 hora. Cuando empiece a congelarse, que esté espeso pero no duro, retiramos y le añadimos con cuidado las frambuesas {o cualquier otra fruta que nos guste}.

3. Le ponemos un palito de helado, o la tapa que suele venir en estos moldes. Dejamos en el congelador hasta el día siguiente, y ¡¡listos para disfrutar!!

Polos de horchata con frambuesas

Polos de horchata con frambuesas


Helado de café

Los helados son para el verano. El café es para todo el año. Y es que hay cosas que, queriéndolo o no, se convierten en nuestra seña de identidad. Si cerráis los ojos y pensáis en mí... ¿qué se os viene a la cabeza? 

Probablemente a muchos se les aparecerá la palabra café, durante años he hecho campaña a favor de esta bebida, se podría decir que yo misma la he tomado por bandera y me he autoconvertido en una "coffee queen".

Fuera bromas, y aunque prometo que no bebo {de forma habitual} más de dos vasos de café al día {sí, el café lo bebo por vasos...}, he de reconocer que es uno de esos sabores que me vuelven absolutamente loca. Cuando era joven y estudiante bebía café con el lejano deseo de mantenerme despierta cuando estudiaba por las noches. Mejor me hubiese ido llevando los estudios al día, pero ese es tema para otro debate. Después de tanto tiempo, y tantos cafés, bebo café porque me apasiona su sabor. Disfruto cada sorbo, busco las buenas cafeterías, que sirven y preparan buen café. 

Pero es que la vida debe ser así, como es el café para mí. La vida debe ser para cerrar los ojos y disfrutarla a sorbitos. La vida debe ser dulce, pero con un toquecito amargo. La vida debe proporcionar bienestar y felicidad. 

Este es el helado más cremoso que os podáis imaginar. De hecho me ha costado un mundo sacar las fotos, porque se derrite enseguida, vosotros mismos os daréis cuenta. Pero si os gusta el café... os va a apasionar esta receta, porque no sólo es fácil, fácil, fácil; además tiene un sabor delicado y maravilloso. Impresionante. Para sentarse en el sofá, viendo una buena película, y no dejar ni un poquito. Para chupar el bol a lengüetazos, porque así debe ser la vida también, cuando algo nos gusta hay que disfrutarlo hasta el final, sin esperar a ver si mañana... Mañana ya vendrá, y hoy... Hoy, nos tomaremos este rico helado de café.


Helado de café

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de café instantáneo {se puede graduar la cantidad en función de lo intenso que os guste}
  • 1 cucharada de agua caliente.
  • 100 g de azúcar.
  • 5 yemas de huevo.
  • 250 ml de nata para montar {35% mínimo de materia grasa}.
  • 200 ml de leche.
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.



Preparación:

1. Disolver el café instantáneo en el agua caliente. Remover bien para que no haya grumos. Reservar.

2. Poner en un cazo a calentar la leche, la nata, la mitad del azúcar y la vainilla. Retirar del fuego cuando esté a punto de hervir.

3. Mezclar en un bol las yemas con el resto del azúcar. Le vamos añadiendo poco a poco la mezcla caliente mientras removemos {para evitar que se cuajen las yemas}. Cuando hayamos mezclado todo, volvemos a poner toda la crema a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que espese. Debe tener la textura de unas natillas ligeras. 

4. Cuando esté listo, retiramos del fuego, y le mezclamos el café que habíamos disuelto en agua al principio. Colocamos la crema en un bol, tapamos con un film sobre la superficie {para que no se forme costra} y reservamos en la nevera, al menos 4 horas, hasta que esté completamente frío; lo mejor es dejarlo en el frigo de un día para otro, sobre todo si vamos a utilizar una heladera sin compresor.

5. Si utilizamos la heladera, recordad que el recipiente debe estar dentro del congelador al menos 24 horas antes de elaborar el helado. Seguimos las instrucciones de nuestra máquina para elaborar el helado; habitualmente se vierte dentro de la cubeta con la máquina en marcha y se deja entre 15 y 45 minutos, dependiendo de la máquina y de lo fría que estuviese nuestra mezcla. Una vez formado el helado, lo colocamos en un recipiente hermético y lo guardamos en el congelador hasta el momento de consumir.

6. Si lo hacemos sin heladera, debemos poner la crema en un recipiente hermético e irla removiendo cada 45 minutos muy bien, para evitar que se formen cristales de hielo, durante unas 4-6 horas, aunque depende de la potencia de vuestro congelador.

Por último, no olvidéis que hay muchas más recetas de ricos helados para disfrutar en este enlace, ¡no os perdáis ni uno!



Sandwich Club {a la plancha Simogas}

El Sandwich Club es un fabuloso sandwich de tres pisos que se elabora perfectamente a la plancha. Habitualmente se sirve cortado en cuartos y sujeto con unos palillos o brochetas para hacer más fácil la tarea de comérselo. De hecho, os voy a decir, si no os lo he dicho antes, este es mi sandwich favorito.

Cuenta la historia que el Sandwich Club se inventó en 1894 en el Club Saratoga, en el estado de Nueva York, aunque su receta no aparece escrita en un libro hasta 1903. Cuenta la historia también que esta receta surgió por casualidad, con los ingredientes que el cocinero encontró por la cocina del restaurante.

Fuera como fuese, este sandwich se popularizó rápidamente, convirtiéndose en un clásico de muchos restaurantes. Sin embargo, es tan sencillo de elaborar, que merece la pena disfrutar de él en nuestros hogares. Sobre todo, porque se prepara íntegramente a la plancha, de modo que no necesitamos encender los fogones, y es ideal para cenas con amigos. Tanto si tenéis una plancha eléctrica como una plancha a gas, obtendréis un resultado fabuloso.


Sandwich Club {a la plancha Simogas}

Ingredientes por persona

  • 3 rebanadas de pan de molde.
  • mantequillla.
  • queso en lonchas.
  • bacon en lonchas.
  • pechuga de pollo {en filetes}.
  • mahonesa.
  • sal.
  • aceite de oliva.
  • tomate en rodajas.
  • hojas de lechuga.


Preparación:

1. Untamos las rebanadas de pan de molde con mantequilla por ambas caras.

2. Encendemos la plancha Simogas Rainbow Electric a 200ºC. Cuando esté caliente, tostamos el pan por ambas caras. Reservamos.

3. Sobre la plancha, ponemos el bacon en lonchas y la pechuga de pollo {ligeramente untada en aceite}.

4. Mientras se hacen el bacon y la pechuga de pollo, cortamos el tomate en rodajas y lavamos las hojas de lechuga.

5. Untamos las rebanadas de pan con mahonesa, sólo por un lado.

6. Para montar el sandwich, colocamos una rebanada de pan con el lado untado de mahonesa hacia arriba. Encima ponemos una loncha de queso, el bacon, tomate en rodajas y lechuga. 

7. Tapamos con otra rebanada de pan, con la mahonesa hacia abajo; untamos la cara superior también con mahonesa. 

8. Montamos el segundo piso: queso, pollo, tomate en rodajas y lechuga. Tapamos con la última rebanada de pan.

9. Para que no se desmonte al cortar, podemos servirlo sujeto con unas brochetas de madera o palillos.